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Elecciones que diferencian

Luego de terminar de leer la saga de Harry Potter, todos hemos pensado en citas que nos han tocado la fibra al momento de leerlas. Hay decenas de ejemplos que podemos tomar, como el “No estoy preocupado, Harry, estoy contigo” de Dumbledore, al final del sexto libro, o el “Claro que está sucediendo dentro de tu cabeza, Harry, ¿pero por qué eso debería significar que esto no es real?”, también de Dumbledore, pero al final del séptimo libro.

Podemos no quedarnos en Dumbledore y utilizar otros personajes, aunque no tendremos frases tan inspiradoras. ¿Es entonces cierto que J.K. Rowling utiliza la voz de uno de los magos más poderosos para darnos lecciones? Sin dudas. No hace falta hacer un análisis muy detallista. Cada vez que nos encontramos en la Oficina del Director, con Dumbledore de un lado, un escritorio en el medio, y Harry del otro, aprenderemos algo. Política, amor, confianza; hay varios consejos que tácitamente aparecen, medio ocultos – medios visibles, para aquel que los sepa aprovechar.

Y aunque esta última sea una imagen muy recurrente en el cuarto y sexto libro, la más importante aparece mucho antes. No, no es el final de La Piedra Filosofal en la que Dumbledore apenas da una pista de por qué Harry Potter sobrevivió al famoso Avada Kedavra. Es una frase, una cita, que vibró por mucho tiempo en nuestras cabezas, hasta que luego fue quitada de lugar por cosas como Horrocruxes, Reliquias o Príncipes.

Esa frase es, a mi parecer, la semilla, el punto de partida de toda la saga. Es lo que genera un fino hilo, que muchas veces desaparece y no se ve, pero sigue estando ahí. Es la diferencia entre los personajes, es lo que brinda diferentes destinos a cada uno de aquellos que saben aprovecharla.

Seguramente ya sabrán a qué frase me refiero, pero por si acaso, una pista más: fines de La Cámara de los Secretos, ahí mismo, en el despacho de Dumbledore. ¿No? ¿Todavía no? “Son nuestras elecciones las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades.”

Dumbledore nos dice a lo largo de los libros finales que la diferencia entre Harry Potter y Tom Riddle es que Harry ama, mientras que Tom se despreocupa por ese sentimiento. La diferencia que siempre existió entre Tom Riddle y Harry Potter, es que Harry Potter eligió, y eligió bien. Y no caeré en lo básico de decir “Harry supo elegir amar y Tom se equivocó al elegir no amar”. Esto va más allá.

Harry Potter siempre tuvo más libertades que la mayoría de los chicos a la hora de elegir. No porque esté en un mundo mágico, si no por la ausencia de sus padres: Harry Potter es casi independiente (inclusive en un sentido económico) desde que lo conocemos y no le debe darle explicaciones a nadie de lo que hace. Esas libertades también las tuvo Tom Riddle de joven, una vez que llegó a Hogwarts.

Pero no importa, como dice Dumbledore, como nace uno (con qué habilidades llega al mundo), si no qué elije hacer con ellas. Y esa es la diferencia vital, es la gran piedra angular de los libros: las elecciones.

Harry Potter nació siendo descendiente directo de los Peverell. Nació con la Capa de Invisibilidad, una de las Reliquias de la Muerte, en su poder. A lo largo de su vida no sólo consiguió ésta, si no con un poco de lógica podría haber adivinado donde estaba la Piedra y la Varita de Saúco.

Pero Harry Potter decidió elegir. En el séptimo libro hay varias páginas en las que no hay acción, ni descubrimientos. Una de ellas es cuando Harry decide enterrar a Dobby, sin realizar magia, y luego se queda allí, en el medio de la nada, decidiendo qué hará a continuación.

Su sangre, su pasado, el camino más fácil… todo parece decir que lo que debe hacer es ir tras las Reliquias de la Muerte. Y ahí estamos en uno de los momentos más emotivos y claves del séptimo libro, y que algunos parecen pasar de largo como si fuese un momento más. Harry Potter decide no sólo no ir tras lo que parece que hay que hacer, si no que elije ir tras los Horrocruxes de Voldemort. Esto no es sólo mucho más difícil, si no que es el plan de Albus Dumbledore.

Albus Dumbledore puede parecernos la persona más inteligente y sensata del mundo… hasta el sexto libro. En el séptimo libro descubrimos junto a Harry datos de su pasado que nos hacen dudar de Dumbledore, e inclusive sentir rencor por él.

Otra vez, repito: Harry Potter decide confiar en alguien a quien había dejado de creerle. “Muy pronto tendrán que elegir entre hacer lo que es correcto y lo que es fácil”, podría haberse escuchado en el cielo de ese amanecer, tal como se había escuchado en el cuarto libro.

Es como si las frases de Dumbledore reaparecieran en cada punto clave de la trama, en cada curva que toma la historia del último descendiente de Ignotus Peverell.

Harry Potter ha menudo se encuentra con dilemas a los que enfrentarse, y siempre decide hacer lo correcto, mientras que Lord Voldemort elije lo fácil. Podría atribuírse esto a que Harry Potter tiene una visión más amplia de los problemas, mientras que Voldemort los plantea todos como “Falsos Dilemas”, pero eso es otro punto.

Lo que quiero remarcar es, otra vez, que la saga entera se basa en elecciones y se desarrolla en base a ellas. Es lo fundamental de todos los libros.

“No importa lo que una persona nace, sino lo que llega a ser cuando crece”, dice Dumbledore en su conversación junto a Harry y Sirius al final del cuarto libro. A pesar de que quizás el ejemplo más fuerte del tema de “elegir” sea la determinación por no ir tras las Reliquias de la Muerte, esto lo vemos en otras partes.

En el Prisionero de Azkaban, a pesar de que los presentes pensaban que lo mejor era matar a Colagusano, Harry eligió perdonarle la vida. No hace falta aclarar cómo esto lo favoreció en el futuro.
La clave no es sólo elegir, sino elegir confiando en que es lo que se debe elegir. En el sexto libro, una de las tantas conversaciones entre Harry y Dumbledore termina ilustrando la idea misma:

Pero al final entendió lo que Dumbledore había estado tratando de decirle. Era, pensó, la diferencia entre ser empujado al ring para luchar contra la muerte y entre entrar al ring con la cabeza bien en alto. Algunos, quizás, dirían que no había diferencia en elegir entre las dos opciones, pero Dumbledore sabía –‘Y yo también’ pensó Harry, en un impulso de orgullo, ‘y también mis padres’- que en eso radicaba toda la diferencia del mundo.
(Capítulo 23, El Misterio del Príncipe)

Y es que la batalla entre Voldemort y Harry (no la Batalla Final, si no la guerra entre ambos a lo largo de los años) no es producto de una necesidad, de un hecho azaroso. No es la Profecía de Trelawney lo que la provoca, si no la pura y exclusiva elección de Voldemort de creer en ella. Voldemort elije hacerla realidad.

Y Voldemort no sólo elije hacerla realidad, si no que luego de tomar esa decisión, debe elegir, otra vez, si su enemigo es Harry Potter o Neville Longbottom. Y elije a Harry Potter, no sólo dándole poderes y haciéndolo su peor enemigo, si no que cambiando el destino de Severus Snape.

Si Lord Voldemort hubiese elegido a Neville Longbottom… Severus Snape hubiese sido un mortífago infiltrado en Hogwarts. Y no sólo eso, si no que su vida hubiese sido totalmente distinta. Ese es uno de los ejemplos más claros que demuestran que una decisión (¡inclusive ajena!) puede darle una vida totalmente opuesta a la misma persona. Snape hubiese sido el mismo si hubiese sido un morífago que amaba a Lily Potter y odiaba a James Potter.

Como dice Dumbledore, en el tercer año de Harry Potter en Hogwarts, “Las consecuencias de nuestras acciones son siempre tan complicadas, tan diversas, que predecir el futuro es realmente muy difícil”.

Es por eso mismo que las elecciones marcaron la diferencia. Un mismo punto de salida, una misma semilla, terminan con finales antónimos por decisiones diferentes. Harry Potter y Lord Voldemort difieren en sus decisiones, y en sus finales.

Anarquismo en Harry Potter

El anarquismo está presente casi en cada capítulo del séptimo libro de Harry Potter. Radios ilegales, liberación de criaturas, robo a bancos, asaltos a instituciones gubernamentales, reunión de grupos en secreto, fuerzas paralelas a la policía para brindar seguridad, entre otras cosas. La revolución social es algo que tampoco hace falta en el Mundo Mágico.

Pero estos no son los únicos elementos anarquistas en Harry Potter. Hay, quizás, a partir del séptimo libro también, en modo oculto, otros guiños a esta filosofía de vida que predica la autonomía del individuo por sobre la social.

Las Reliquias de la Muerte permiten convertir a uno en Maestro de la Muerte. Fueron creada por los tres hermanos Peverell: Antioch, Cadmus e Ignotus. Una piedra, una varita y una capa que se resumen en el ya conocido Símbolo de las Reliquias de la Muerte.

Símbolo de las Reliquias de la Muerte

Símbolo de las Reliquias de la Muerte

Dicho Símbolo guarda una obvia similitud con el Símbolo Anarquista, la A envuelta en un círculo (técnicamente es una letra O, significando “Anarquía es Orden”). El Símbolo de las Reliquias puede ser una A con una O dentro, lo cual no perdería el significado. Sabemos que la manera de pensar de quien busque ser el Maestro de la Muerte no puede estar muy alejada de la Anarquía: prefiere su éxito individual, dejando de lado cualquier ley o límite impuesto por algún tipo de fuerza, sea ésta inclusive la propia naturaleza. La anarquía también tiene como axioma la no-coacción. A lo largo del séptimo libro sabemos que dos de los hermanos sufrieron por intentar burlar la coacción de la muerte, mientras que el tercero de ellos fue quien triunfó por sólo intentar alejar el momento en que la muerte lo encontrase.

Pero el símbolo no es el único objeto que guarda relación con la Anarquía. El mayor de los Peverell, y quien crea la Varita de Saúco, también tiene cierta relación. Antioch Peverell lleva en su nombre un lugar donde el Anarquismo estuvo presente.

La Universidad de Antioch, en Ohio, es una universidad liberal de arte en los Estados Unidos. Allí mismo hubo movimientos anarquistas en 1993 (1), época en la que Rowling se encontraba escribiendo el primer libro y tramando toda la historia. No sería nada extraño que haya diseñado la Historia de los Tres Hermanos en ese momento y haya decidido darle dicho nombre al mayor de ellos.

Aparte de ser el lugar donde existieron dichos movimientos, el Antioch College cuenta con un Grupo Estudiantil de Anarquistas (2). Por otro lado, el anarquismo se suele abreviar, en inglés, con la sigla AC, que es también la utilizada para referirse al Antioch College (3). Por último, lo cual es bastante extraño, el Antioch College cuenta con su propio símbolo:

Símbolo del Antioch College

Símbolo del Antioch College

Eso no es todo. El lema del Antioch College es “Ten vergüenza de morir hasta que hayas conseguido alguna victoria para la humanidad” (4), algo no muy alejado del pensamiento de Voldemort o cualquiera que haya buscado con desesperación la Varita de Saúco.

¿Pero es sólo Antioch el único personaje relacionado al Anarquismo? No, hay otro, claro. El mismísimo Albus Dumbledore, hijo de Percival y Kendra.

Albus es el hermano mayor de la familia Dumbledore, quienes decidieron en ponerle a sus hijos nombres todos que comiencen con la letra A. Eso es una gran costumbre en familias anarquistas, que deciden ponerle a sus hijos nombres como Azul, Amor, Anarco, Aurora, entre otros (5). No debe ser la excepción de los hermanos Albus, Aberforth y Ariana.

Pero más allá de su nombre, Albus Dumbledore de joven tenía una mentalidad anárquica. La idea de manejar a los muggles y convertirse en Maestro de la Muerte lo demuestra. Inclusive en la carta que Albus Dumbledore le envía a Gellert Grindelwald (6) podemos ver varios términos anarquistas, lo que nos puede llegar a dar una idea de que Dumbledore estuvo leyendo sobre el tema.

En dicha carta, Dumbledore propone una especie de revolución junto a Grindelwald, con al excusa de que ambos tienen el poder y ese poder les da derecho a dominar, aunque siempre con responsabilidad. “¿Queréis hacer imposible que nadie oprima a su semejante? Entonces aseguraos de que nadie posea el poder” [Maximoff, G. P., La Filosofía Política De Bakunin: El Anarquismo Científico, p. 271] (7). Albus sabía que tenía un poder, y creía que eso sólo era suficiente para oprimir a los demás, a los muggles. Inclusive creía que era por el propio bien de ellos.

Y a pesar de que Albus Dumbledore sabía que estaba haciendo cosas mal aunque sea por un fin que él consideraba bien, nunca sintió que se sacrificaba por dicho fin. “Tomemos el control por EL BIEN MAYOR”, asegura en su carta a Gellert.

El “Bien Mayor” (Greater Good) es un término también usado en la anarquía, más precisamente en el Anarcocomunismo (8). El sacrificio por el “Bien Mayor”, que se entiende como “Bien de la Comunidad”, en la Anarquía no existe. La sociedad está exclusivamente compuesta por individuos, y el bien social es el bien de cada individuo. Si existiese un bien social que no fuese individual, sería producto de una tiranía. Es por eso que se busca el “Bien Mayor”, que es el bien de cada individuo, que a la larga conlleva al bien social.

Es inexacto asegurar si los Dumbledore o Antioch Peverell fueron anarquistas, pero es innegable que los guiños de Rowling existen a través del séptimo libro. Sólo resta que cada uno tome la postura que crea conveniente frente a estos detalles.

(1): http://www.ipl.org/div/labadie/north_america.html, http://www.thevillager.com/villager_185/bradwillgetsaloving.html

(2): http://www.collegeprofiles.com/antioch.html

(3): http://acronyms.thefreedictionary.com/Antioch+College+(Yellow+Springs,+OH)

(4): http://en.wikipedia.org/wiki/Antioch_College

(5): http://www.nodo50.org/mujerescreativas/nombresanarcos.htm

(6): http://eldiccionario.org/personajes/gellertgrindelwald.htm

(7): http://perso.wanadoo.es/blanroj/anarquia.html

(8): http://en.wikipedia.org/wiki/Anarchist_communism

Scan de Los Cuentos de Beedle el Bardo

La editorial búlgara Egmun Bulgaria que se encarga de publicar Los Cuentos de Beedle el Bardo en dicho país ha hecho público unos scans pertenenecientes al libro, así como también la portada. En los scans se pueden ver textos de Albus Dumbledore, e inclusive una ilustración de la tumba de los Peverell realizada por J.K. Rowling.

Portada Búlgara de Los Cuentos de Beedle el Bardo

Portada Búlgara de Los Cuentos de Beedle el Bardo

Anotación de Albus Dumbledore sobre el Cuento de los Tres Hermanos

Anotación de Albus Dumbledore sobre el Cuento de los Tres Hermanos

Ilustración de la tumba de Ignotus Peverell por J.K. Rowling

Ilustración de la tumba de Ignotus Peverell por J.K. Rowling

Gracias a HL también tenemos una traducción al español de la anotación de Albus Dumbledore sobre el Cuento de los Tres Hermanos.

Cuando era pequeño, esta historia provocó una honda impresión en mí. La escuché por primera vez por mi madre y muy pronto comencé a insistirle para que me la leyera antes de dormir. Por ese motivo discutía con frecuencia con mi hermano pequeño, Aberforth, cuyo cuento favorito era Mumble, La Cabra Sucia. Parece que la moraleja de la historia es que los esfuerzos del hombre para detener o retrasar la muerte están condenados a fallar. Sólo el tercer hermano del cuento (el menor pero el más sabio) comprende que ya ha escapado una vez de la Muerte y lo mejor que puede hacer es retrasar su próximo encuentro. Este hermano menor es consciente de que mientras todos ridiculizan a la Muerte (como el primer hermano, que usó la violencia, o el segundo, que juega con el misterioso arte de la nigromancia) se encuentra contra un adversario al que no sabe cómo vencer. Lo más interesante en este caso es que cierto tipo de leyenda envuelve el cuento de hadas, que contradice el mensaje del original. De acuerdo con la leyenda, las Reliquias entregadas por la Muerte a los tres hermanos (la varita invencible, la piedra que devuelve a la vida y la capa de la invisibilidad) son objetos invisibles. La leyenda también dice que quien se convierta en legítimo poseedor de los tres objetos se convertirá en “Conquistador de la Muerte” (también llamado Señor de la Muerte, Soberano de la Muerte, etcétera…)”

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